viernes, 21 de agosto de 2009

Flashback: Loco por tus huesos (Capítulo XXXIII)


Buster vagabundea pensativo por los barrios bajos de Ciudad Centro. Ha debido dejar a Ada porque interfería con la obra de su vida: su muerte. La vida comenzaba a resultar soportable gracias al furor venéreo y la fantasía de su amiga, y Buster consideró humillante verse desviado de la única decisión seria y propia de su existencia. Decidido a recuperar su hastío existencial, opta por alquilar los servicios de una de las deprimentes prostitutas del distrito... casualmente Carla. Flowers, visiblemente celoso, mira a ambos subir la escalera con los dedos crispados sobre su automática.

En la mansión Valli, Vernon no halla por parte alguna el esqueleto tallado de Carla, pero, revisando la colección familiar, llega a derramar dos lagrimitas de sus grandes ojos ante una menuda osamenta humana etiquetada “E.V.”

En una dependencia de la comisaría, el falso inspector Tanner, aún aterrorizado, fascina con los ojos a Berta, una rellenita y atractiva subordinada, que comienza a desnudarse.

Subido a un coche con su padre y Franz, Boris no se atreve siquiera a hablar. Finalmente se decide: “¿Adónde vamos?” Bertrand responde. “Al Santuario de Soto, y le pasa una pistola. “Puedes necesitarla”, dice.

(Continuará)

1 comentario:

Iván Villavicencio dijo...

Este blog esta magnifico... comenzare leyendo "Loco por tu huesos" desde el primer capitulo...!!! Te añado a mis links favoritos...!!!