Mostrando entradas con la etiqueta Traducción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Traducción. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de diciembre de 2008

10 momentos estelares de las contraportadas de DVD


Es bien sabido que España no es ningún paraíso de las ediciones en DVD, con un porcentaje ciertamente alto de películas sin subtítulos en español, sin audio original, en un formato de pantalla 4:3 que hace su visionado en una televisión panorámica más bien incomodillo, con imagen volcada directamente de un VHS o de copias fílmicas que son puro “grindhouse”, etc.

Pero de lo que quería hablar es de los textos de contraportada, verdaderos indicios del cuidado general que se dedica al producto. En algunos casos, llama la atención la pintoresca manera de describir la acción, así como gazapos léxicos que quedan perpetuados en una carátula por la que algún incauto habrá llegado a pagar 15 euracos. Por ejemplo en:

1 - “La venganza es mía” de Shohei Imamura (DeaPlaneta)

Enokizu es un criminal al que le encanta cometer atrocidades y despiados crímenes”.

Amén del matiz cachondo a lo Joker de Nicholson, que está más bien ausente de la actuación del finado Ken Ogata, llama la atención lo de “despiados”, signo de una incipiente simplificación lingüística que haría las delicias de García Márquez.

2 - “El príncipe de las tinieblas” de John Carpenter (Universal)

“Un espectacular festival de terror que llega de la mano de JOHN CARPENTER, con ALICE COOPER y DONALD PLEASENCE. [...]. Todos los implicados, uno por uno, se van convirtiendo en zombis”.

Aquí tenemos una pequeña muestra de lo que llamo la “escuela engañosa” de textos de contraportada, de la cual finalmente no incluí la sinopsis de “Desapariciones” de Ron Howard, que seguía la estela del trailer en intentar convencer de que aquello era un western de terror. He preferido “El príncipe de las tinieblas” por combinar lo engañoso (por muy impactantes que sean los cameos de Alice Cooper, quien espere verlo de protagonista, como en la gran “Monster dog” de Claudio Fragasso, se verá duramente defraudado) con una sutileza descriptiva fuera de lo común en la última frase. Eso casi es mejor que lo fuese descubriendo el espectador, ¿no?

3 - “12 monos” de Terry Gilliam (Universal)

“En su viaje, se cruzan su camino, el de una bella psiquiatra (Stowe) y el de un enfermo mental francamente idiota (Pitt)”.

Apostaría algo a que detrás de este sublime fragmento se halla la misma mente privilegiada que parió el fragmento anterior, dados la coincidencia de distribuidora y el equivalente nivel de veracidad informativa. En efecto, un clásico moderno de la ciencia ficción y todo lo que queráis, pero si el enfermo mental es idiota, es idiota. Atentos también a la cuidada redacción.

4 - “Phantasma II” de Tobe Hooper (Warner)

“¡Un hell-raiser bien hecho!” – Leonard Maltin

Iniciamos ya la segunda modalidad de carátulas chifladas, a saber, las resultantes de una traducción sospechosilla o directamente pésima de los textos originales de la edición anglosajona. Creo que a los colegas de “Switch off and let’s go” no se les ha ocurrido este tema aún, y eso que hay mucha más tela que cortar de la que yo voy a incluir aquí. Mi recorrido comienza por las citas promocionales o blurbs, provenientes de medios escritos o audiovisuales que en la mayoría de los casos no significan nada para nosotros, y que se traducen de modo harto peculiar y a veces indescifrable si no tenemos acceso al texto de origen. Fijémonos si no en este caso: ignoro si será cierta mi conjetura de que hell-raiser ha llegado a ser un término genérico para hablar de películas de terror, pero, desde luego, pese a la impresión que nos pudiera causar de pequeñitos la miniserie basada en “El misterio de Salem’s Lot”, dudo mucho que, vista con ojos de hoy, se la pudiera considerar “mejor hecha” que el clásico ochentero de Clive Barker al que la versión española de la cita de Maltin parece aludir.

5 - “La huida” de Sam Peckinpah (Warner)

“UN THRILLER IMPRESIONANTE. MAGISTRAL CONTROL DE PECKINPAH SOBRE LA ESCALADA DEL FRENESÍ” – Chris Peachment, TIME OUT FILM GUIDE.

Esto es tan mítico que hasta lo escaneé para encabezar la entrada. Ni idea de qué pondría el original, pero la inspiración del traductor es bestial, hasta tal punto de que, si se me ocurriera escribir un guión y titularlo “La escalada del frenesí”, tengo el fundado presentimiento de que se vendería sólo por llamarse de esa manera.

6 - “Cuentos de ultratumba” de Kevin Connor (Warner)

“TEMPTATIONS LTD. – SEMBRAR EL TERROR ES SU ARMA DE NEGOCIO. [...] Todo sorpresas para los personajes y para ti en estos crueles y horroríficos relatos de Cuentos de Ultratumba”.

¿”Arma de negocio”? Me suena a una cutre-versión de “stock-in-trade”, pero quien no sepa inglés se tendrá que tragar una expresión inventada, no idiomática, que además tiene poco que ver con el sentido original de la expresión. Si ven que es difícil de traducir, que escriban un texto nuevo. Aunque lo peor llega más abajo: ¿”horroríficos”? ¿Pero esa palabra existe? Y eso por no hablar del final: si en el título original, “From beyond the grave” no hay referencia alguna a unos “Cuentos”, en el español sí la hay, por tanto no caigamos en la “horrorífica” redundancia de hablar de “Relatos de cuentos”.

7 - “Hamlet” de Kenneth Branagh (Warner)

“El entusiasmo de las palabras de Bard y un arriesgado estilo cinematográfico impulsan la historia de un ambiente a menudo oscuro a una ira y un esplendor llenos de luz.”

¿Quién narices es “Bard”? Pues no es otro que William Shakespeare, a quienes los anglosajones se refieren a menudo como “El Bardo”. Pero nosotros no. Uno puede mirarse todo el reparto de actores y personajes, y no hay ningún Bard que valga. Esto me recuerda a aquel subtítulo de la edición hispana de “Serpico” donde un personaje dice “Word’s out” y el letrerito afirma que Word está fuera”, y no “Corre la voz”. Y luego seguro que todos estos hicieron Filología Inglesa. Lo de “impulsan a una ira” también me llega al alma con su creatividad a la hora de inventar una expresión hasta ahora inédita en nuestra lengua.

8 - “El color del dinero” de Martin Scorsese (Buenavista)

Paul Newman y Tom Cruise, dos de las estrellas más calientes de Hollywood, inflaman la pantalla en este potente drama. [...] EL COLOR DEL DINERO te electrocutará con su intrigante historia, asombrosa cinematografía y dinámicas interpretaciones”.

Aunque Warner posee el práctico monopolio de las cutre-traducciones de contraportada, este ejemplo de otra distribuidora es igual de espectacular. Newman y Cruise inflaman la pantalla... cualquiera diría que es una continuación no acreditada de “Videodrome”, con Cronenberg moviendo los hilos en la sombra, como prueba el salvaje final de la experiencia, en el que los espectadores mueren electrocutados de placer. Aparte de que "cinematografía" es "dirección de fotografía".

9 - “Drácula 73” de Alan Gibson (Warner)

“Pero Johnny Alucard tiene una nueva y genial forma de divertir a sus amigos. Un cierto ritual será el final de los vivos, insiste. Y si usted todavía se pregunta de dónde viene Johnny Alucard, pruebe a leer su apellido hacia atrás. [...] Nadie puede perderse su terrible batalla real. De hecho, es el final de los vivientes”.

Una prueba de la perspicacia de los gestores españoles de la Warner es que “Drácula 73” es el único título de la serie de la Hammer sobre el vampiro editado con ciertas garantías de calidad, no como los horrores que luego perpetró la eximia distribuidora Impulso. Pero en fin, ya que sacamos una, que sea para tomárnosla a coña, y desde luego “Drácula 73” se presta a ello. Vean si no la utilísima aclaración sobre “Johnny Alucard”: creo que, si no nos lo llegan a decir, ninguno nos habríamos dado cuenta de tamaña sutileza. Pero los traductores locos atacan de nuevo: ¿”El final de los vivos” o “de los vivientes”? ¿”Su terrible batalla real”? Mí no comprender.

10 - “Eyes wide shut” de Stanley Kubrick (Warner)

“Esta última atrevida película de Stanley Kubrick es un apasionante viaje psicosexual... [...] Cruise interpreta a un médico que se sumerge en un coqueteo erótico, que llega a amenazar su matrimonio, cuando es testigo de un misterioso asesinato, en el momento en el que su esposa (Kidman) le confiesa que siente un vivo deseo sexual. Una historia que se haya inmersa de sentimientos... [...] todo ello bajo la creación magistral de Kubrick”.

Y como prueba final de la casposidad que no cesa, horribles fallos en una de las novísimas y primorosas ediciones de las películas de Kubrick, sin duda entre las joyas de la corona de la casa Warner. Amén de lo de “viaje psicosexual”, que casi podría haber salido de la pluma de Jordi Costa, no se pierdan la sin par claridad narrativa, que tan bien resume la esencia del canto de cisne de don Stanley: resulta que, al mismo tiempo que el médico se dedica a coquetear, es testigo de un misterioso asesinato y a la vez recibe la confesión del vivo deseo sexual que siente su mujer, no sabemos por quién. Vamos, que ni Mariano Ozores puso a Pajares y Esteso en semejante enredo. ¡Aparte de que lo de “testigo de un misterioso asesinato” es mentira! Pero no para ahí el asunto: la historia se ¡“haya”! “inmersa de sentimientos”. De nada sirvió escribir tantas veces de pequeño lo de “Un aya se halla sentada debajo de un haya cerca de la ciudad de La Haya”. Me quedo inmerso de sentimientos tras constatar tamaño atentado ortográfico. Menos mal que todo está “bajo la creación magistral de Kubrick, expresión de nuevo cuño cuyas resonancias teológicas disculpan su escaso mérito como traducción.

jueves, 8 de noviembre de 2007

"Veniss soterrada" de Jeff VanderMeer


Los lectores más avispados de este blog se habrán dado cuenta hace tiempo de que Jeff VanderMeer es uno de mis genios tutelares, por representar al tipo de escritor de literatura fantástica con pretensiones literarias y autoexigencia artística capaz de hacerse un hueco en la estima, no ya de los entusiastas del género, sino de los lectores sin prejuicios. El hecho de que la mayor parte de su producción permanezca inédita en España me parece desafortunado, pues roba a nuestros lectores y posibles escritores de una referencia e influencia clave para la confección de universos personales donde lo imaginativo es un elemento clave de autoexploración e inspiración plástica.

Hasta el momento, sólo “Veniss soterrada” ha visto la luz entre nosotros, de la mano de La Factoría de Ideas, sin suscitar, que yo sepa, grandes entusiasmos. Quizá sea que VanderMeer va un poco a contracorriente: para los obsesos de las “ideas originales”, lo de Veniss es moneda devaluada. ¿Una ciudad subterránea futurista donde se practican malignos experimentos genéticos? ¿Un hombre que desciende a los infiernos en busca de su amada? ¿Dónde está la exploración exhaustiva de ese mundo a lo largo de 500 páginas? ¿Por qué este tipo no se dedica a describir largo y tendido las maravillas tecnológicas de este futuro, mediante seudo-jerga de ingeniero fumado? Hete aquí cómo la voluntad de salirse de los cánones comerciales de la actualidad se paga bien cara, asunto agravado por la decisión de nuestros editores de publicar el libro con un enorme tipo de letra para así fabricar un volumen del bulto acostumbrado, pero que hará sentirse engañados a quienes hayan pagado el elevado precio de venta al público.

Esta era la queja formulada en la única reseña que recuerdo haber encontrado en las webs especializadas: tanto dinero pagado por un libro que te lees en una tarde. Cantidad, se ve, equivale a calidad, aunque, por otro lado, me preocupa un poco que alguien sea capaz de tragarse a velocidad de pavo una novela cuyo estilo está pensado para saborearse lentamente, con delectación. Puestos a otorgar el beneficio de la duda, quizá la traducción destruya el encanto; a menudo me he preguntado si la reputación de mal estilo que persigue a la CF y el fantástico no podría rastrearse en algunos casos a traducciones inadecuadas. Me da que Mauro Armiño, puesto a elegir, prefiere verter al castellano “En busca del tiempo perdido” y no “El libro del Sol Nuevo”.

Pero precisamente la baza de VanderMeer en su debut novelístico es su conjunción de estilismo y fantasía dentro de un marco de pequeñas proporciones que le deja espacio para maniobrar. El tono entre lacónico y lírico, entre la metáfora arriesgada, el brillo del neologismo (esa baza poética de la CF que es la primera víctima de las traducciones) y la obsesión por la palabra justa, logra un improbable híbrido entre la narrativa “hard boiled”, la tradición simbolista y decadentista (gusto que VanderMeer comparte con un servidor) y un componente visionario, épico, que tendría sus raíces en Dante, El Bosco o William Blake.

Una de las ventajas de la retórica intoxicante, del subjetivismo narrativo, es crear un clima de incertidumbre, de verdades alteradas o a medio contar. La ciudad futurista de Dayton Central, apodada Veniss por Venecia y por el silbido de una serpiente, es vista desde tres perspectivas: la del artista fracasado Nicholas, la de su hermana gemela Nicola y la de Shadrach, ex amante de ésta que se internará en los abismos de carne manipulada de Quin, dios oscuro del bajo mundo, en busca de amor y redención. Como ya hemos avanzado, la sinopsis no hace justicia a la riqueza caleidoscópica de las descripciones, a la fascinante estructura de los tres capítulos, que encajan y son parte unos de otros como un sistema de muñecas rusas, a la intensidad palpable con que se siente el desfile de maravillas y horrores, al que la evocación constante de mitos inmemoriales como los de Orfeo y Eurídice o San Juan Bautista dota de un sabor que la mera mímesis de la novela negra adoptada por casi toda la CF actual como modo “por defecto” jamás conseguirá.

El mundo propuesto por VanderMeer tal vez carezca de verosimilitud y consistencia, pues en cierto modo tiene más de mundo perdido a lo Clark Ashton Smith que de futuro construido y desarrollado a partir de tendencias actuales, como pretendían ser por ejemplo los de John Brunner. Veniss no posee tanto detalle como la posterior Ambargrís, escenario de “City of saints and madmen”, “Shriek: An Afterword” y otros dos volúmenes programados, pero quizá es tanto un estado mental como ésta. Todo lo que se viene llamando el “New Weird”, desde VanderMeer hasta China Miéville, Jeffrey Ford, K.J. Bishop o ese precursor en la sombra llamado M.John Harrison, puede entenderse como una literatura urbana, una manera estética y desencantada de hacer frente al caos del final del milenio, como ya hicieron en su momento autores como Huysmans, Villiers de l’Isle Adam, Lorrain o Schwob... sólo que con un componente “pulp” que los franceses no siempre mostraron.

Pero “Veniss soterrada” tiene más que esteticismo o pose: tiene sentimiento. Es esa historia de amor sublimada la que confiere intensidad al viaje infernal y da un sentido al espectáculo de lo grotesco. Si cabe, la dimensión conmovedora se acentúa en los cuatro relatos breves, ambientados en el mismo universo, que acompañan a mi edición anglosajona (y que, supongo, estarían ausentes del libro de La Factoría). En ellos, no solamente asistimos a momentos posteriores en la historia de la ciudad, cuando la humanidad se ha visto destronada por la raza de animalitos peludos y parlantes destinada a sucederla o se ha desatado la guerra entre los supervivientes humanos y las abominaciones genéticas del subsuelo, sino que se intensifica el sentimiento de pérdida y sacrificio a veces camuflado entre el apabullante despliegue imaginativo de la novela. Cuentos como “Un corazón para Lucrecia” o “La guerra de Balzac” consiguen lo que muchos dan por imposible en la CF actual: atar un nudo en el corazón del lector, maravillar, horrorizar y emocionar con las vicisitudes y dilemas morales de sus personajes.

Pero aquí al parecer se prefiere a Greg Egan, con sus historias sobre ordenadores hechos de luz que buscan fallos en la aritmética de toda la vida, la de sumar, restar, multiplicar y dividir, y frases como “Qué miopes son los estudiantes de humanidades”. En fin, a cada uno lo suyo. Es un país libre.